…pero me dolió mucho mas que no lo quisieras intentar. Me canse, me canse de ir detrás de una persona inmadura. De una persona que no sabe si mañana me va a querer o no. Y me di cuenta, de que usted no me merece, ni yo lo necesito. Te dejo ir con todo mi corazon, te dejo ir con amor. Desde el lugar que algún día ocupaste en mi vida. Que seas muy feliz con la vida que has escogido. Ahora como recupero todas las partes de mi con las que te quédaste??? las que yo te entregué???
Aprendí que las personas que realmente merecen la pena, nunca se van de la vida de uno. Porque si tienen un conflicto con uno, lo van a hablar, lo van a intentar solucionar. La gente a medias, la gente que nunca quiso estar, es la gente que se va. Y precisamente es la gente que no nos hace falta. Tengo que dejar de comerme la cabeza por personas que se han querido ir de mi vida, que yo he echo de todo y no a servido. Y no a servido porque esa gente no era digna de mi.
Algún día espero darme cuenta que no perdí nada y las cosas tenían que pasar así, para yo entender algunas cosas de la vida. Que nada se retiene y todo fluye a su modo. Y que así como algunas cosas se van, otras tantas llegan. Y es que hace unos días, una amiga me dijo “si te subes en un bus y te das cuenta que no te lleva a donde necesitas y quieres ir, volverías a subirte una y otra vez???”. Me dejó pensando varios días. Y es que somos masoquistas… quiero seguir forzando amor donde no hay, cariño donde nunca me dieron, respeto donde nunca hubo. Yo no quiero alguien que se muera de amor por mi, yo quiero alguien que sin mi pueda vivir perfectamente, pero que le resulte más agradable estar a mi lado, que sin mi.
Alejarme de una persona de la que no me quiero alejar, es una de las cosas más valientes, difíciles y dolorosas que existen. Esa maldita batalla entre el deber y el querer. Donde mi mente me dice “vete” y mi corazón me dice “quédate”. Que difícil es decirle adiós a la única persona que nunca te cansarías de ver.
Pero es que a veces… no hay más veces!