Te echo de menos, te echo de menos más que ayer, pero quizás menos que mañana. Quiero escuchar tu risa, encontrar en tus ojos los míos. Te echo de menos porque todo me sigue recordando a ti, hasta en aquello en lo que pareces no estar, apareces. Te echo de menos cada vez que escribo, porque aunque mi cerebro no quiera escribirte, mi corazón es el que te termina escribiendo algo que tal vez nunca vas a leer. Y es que hay personas que pueden cambiarte la vida, aunque no puedan quedarse a vivirla contigo. Nos queríamos pero no funcionó, tú por cobarde y yo por sentir de más… y no quiero culpar al tiempo, porque no fue el momento de compartirnos la vida. Que difícil es no entender con el corazón lo que uno tiene tan claro con la cabeza. Porque en la vida no podemos retroceder y recuperar el tiempo perdido, pero si podemos volver a empezar, siempre.
Siendo sincera, insistí hasta cansarme, pero te estoy dejando ir. Recuerda que te amé con todo mi ser, no fuiste un pasatiempo, contigo quise todo. Quería lograr mis metas, ayudarte a lograr las tuyas… y todas aquellas que en un momento tuvimos. Procuré darte lo mejor de mi, darte tanto amor, incluso del que me hacía falta darme a mi. Contigo me sentía bien, me sentía en casa, podía ser yo misma. No tuve miedo a desnudarme, y no, no hablo del físico. Me enseñaste que el amor era algo bonito y si ya habíamos hecho lo más difícil que fue encontrarnos entre millones de personas, porque no hicimos lo más sencillo???… no perdernos nunca! Es increíble lo fuerte que tenemos que ser para dejar un lugar que amamos. El problema es que creemos que tenemos tiempo.
Quiero que sepas que te extraño, pero que te extraño desde el amor, no desde el miedo. Que te recuerdo con amor y no con enojo, ni tristeza, ni apego. O tal vez, no te echo de menos a ti, si no a la persona que durante mucho tiempo me imaginé que eras. Esa versión de ti que decidí crear en mi cabeza y de la que desde luego, nunca estuviste cerca. Y no digo que sea culpa tuya, pero no hay peor sensación que esa, extrañar algo que no existe… que por más que pase el tiempo aún me duela. No me fui, tú te fuiste. No me despedí, tú lo hiciste por mi. Le di la bienvenida al resto de mi vida sin ti. Y a pesar de no verte, no tocarte y no hablarte… sé que estás, sé que eres en el presente, a pesar de no ser conmigo, pero que serás en mi toda la eternidad. Estoy aprendiendo a ser feliz, a ser contigo pero sin ti. Y es que por fin entendí que contigo no es. Perdón por insistirte tanto, pero es que en serio quería que fueras tú. No pudo ser, pero fue bonito intentarlo. Irse de la vida de alguien con el amor intacto, definitivamente debe ser peor que irse odiándolo.
Lo de pensarte, querer escribirte y que ni siquiera te des cuenta, duele. Me cuesta aguantar las ganas y esperar a que me demuestres algo que cada día tengo más claro que no es cosa de dos. Si encuentras a una persona que te haga verdaderamente feliz, disfrútala sin miedo. La vida no suele ser justa, ni dar muchas oportunidades. Todos somos reemplazables, pero también somos irrepetibles y ahí está la pequeña diferencia. Porque conectar es increíble, pero pretender que eso siempre suceda, es un error. Lo más valiente que se puede hacer por amor, es saber salir a tiempo. Y yo ya me he cansado de equivocarme. Hay amores por los cuales vale la pena perder el sentido y la razón. Ustedes me entienden; una entrega total, aunque ya conocemos el final, todos terminan… Pero qué bonita experiencia.
Nunca será el tiempo, siempre es la persona.