Supongo que parte del viaje, es el final.

Quiero odiarte, por el dolor que me causa intentar dejar de amarte. Por la ansiedad de estos días, que se convirtieron en meses. Tratando de desprenderme de tus besos, de tus caricias, de tus recuerdos. Pero soy el tipo de persona que no importa lo que me hayas hecho, aún no puedo encontrar dentro de mi el poder de odiarte. Porque no tengo espacio en mi corazón para el odio. Y mientras yo trato de seguir adelante, tú eres capaz de seguir con tu vida, como si nada hubiese pasado. Tal vez, nunca reciba la disculpa que se que merezco, pero encontré paz en saber, que un amor que tienes que forzar, es un amor que nunca será el correcto. Y es que no a sido fácil controlar las ganas de un último intento, de buscarte, escribirte… de hacerte saber como me siento, pero sería lastimarme otra vez, porque claro que sabes como me siento, fuiste tu el causante y te da igual!

Lo que nunca sucedió pero estuvo a punto, se clava de una forma diferente en el corazón. Como si sintieras que no podrás curar esa herida, hasta que no te quites la duda de que pasaría si pasara. Y mira que soltaremos manos a lo largo de nuestra vida, pero la que nos consiguió tocar el alma sin ni siquiera rozarnos la piel, es la que siempre tendrá un hueco en nuestro recuerdo. Y es ilógico, porque es con quien menos recuerdos reales tenemos. Pero los hemos imaginado tantas veces y con tanta fuerza, que ya es muy difícil que se vayan. Tan difícil como dejar de preguntarme una y otra vez, que pasaría si lo hubiéramos hecho distinto???.

Algo me decía que contigo no era. Y no voy a culparte. Tu siempre demostraste quererme poco. Fui yo quien tuvo la culpa por idealizarte, por crear excusas para quedarme a pesar de que tú me estabas demostrando que no te valía arriesgarte. No se si tú intención era ilusionarme, pero lo hiciste. No se si pretendías devolverme la fe en el amor, pero también lo hiciste. Lo único que sé, es que el haberte ido como te fuiste, te convierte en todo aquello de lo que siempre quise huir y que creía haber dejado atrás. Me quedé esperando un mensaje durante meses, cuando despertaba, sonaba el teléfono y a veces confundía tu nombre en las notificaciones. Lloré, aunque también reí, y te extrañe en ambas situaciones. Pero me cansé. Aprendí que no se espera a quien no sabe quedarse.

Me está tomando mucho tiempo aceptar, que a veces amar, es irse. A veces amar, es ver a la distancia como cada quien crece por su cuenta. A veces amar es saber que otras manos podrán tocarte mejor de lo que yo lo hice. A veces hay amores que son de paso, no son eternos, ni lo pretenden. Y aunque duela su despedida, no podemos culparlos, pues cumplen su propósito de enseñarnos a amarnos y amar mejor. Todos me dicen que fuiste una lección, un ciclo más que se cerró. Y me cuesta tanto aceptarlo, porque yo quería que te quedarás… en verdad quería que fueras tú. Y entonces entendí, que a veces las cosas no son como queremos si no como en verdad las necesitamos.

Siempre vas a ser el amor de mi vida exmorrr, porque contigo aprendí lo que es amar. Y no te voy a reprochar nada, porque simplemente fuimos dos cobardes que no supimos amarnos a tiempo, que no supimos querernos bien, pero que nos quisimos. Y me diste la mejor historia de mi vida y solo por eso te voy a tener en mi corazón siempre. Porque me enseñaste lo que quiero y lo que no, porque no te guardo rencor y porque una parte de mi cree que algún día nos volveremos a reencontrar.

Hasta entonces morrr…

Publicado por Nana Escobar

Hay amores por los cuales vale la pena perder el sentido de la razón y la decencia. Ustedes me entienden, una entrega total, aunque ya conocemos el final, todos terminan... Pero qué bonita experiencia!! 😌

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar