Hoy hace un año estaba contigo. Es curioso pasar por el mismo día pero ahora tu en tú vida y yo en la mía. Desconectados, casi como en universos paralelos, más lejos que nunca. Y aunque estemos a tan sólo un mensaje, parece un delito escribirnos. y aquí estás, aquí sigues, no te vas y no te quedas. Tienes un pie dentro para que no te olvide y el otro fuera para salir corriendo en cuanto mi corazón se derrumbe. Estas, pero estas a medias porque no sabes como quedarte, pero tampoco has sabido irte… al menos no por completo.
Estuve mucho tiempo esperando a que volvieras, porque pensaba que lo bueno siempre lo hacia. Hasta que me di cuenta de que lo que siempre vuelve es lo que es real, lo que nunca quiso irse. Y no sabes como me dolió darme cuenta de que tú no ibas a volver, que mi vida tenía que seguir, sin ti y sin la esperanza de que en algún momento de la vida nos volvería a cruzar, porque tú no querias y eso nunca lo quise entender. Y tal vez no lo notaste, pero hice muchos intentos para seguir siendo parte de tu vida. No quería perderte y aunque tal vez mi forma de amar no era la más bonita, pero si la más sincera. Nunca te hubiera lastimado, pero al parecer tu y yo no pensamos igual.
Te extraño, y mucho… pero no te quiero de regreso. Mira que te pienso, te pienso y te vuelvo a pensar. Pero también pienso en mi, entonces no te quiero a mi lado. Es doloroso decirlo pero, a pesar de que te ame muchísimo, estoy aprendiendo a quererme más a mi. Y es que no hay una vez más. Te conocí cuando todo era nuevo y emocionante y las posibilidades del mundo parecían infinitas. Y aún lo son, para ti, para mi, pero no para nosotros. En algún momento entre entonces, y ahora, aquí o allá… no solo nos distanciamos, crecimos. Cuando algo se rompe, si las piezas son lo suficientemente grandes, lo arreglas. Por desgracia, a veces las cosas no se rompen, se hacen añicos, pero dejan huella, y en esos momentos recordare lo hermoso que fue, lo hermoso que siempre será… porque fuimos nosotros y fuimos magia, por siempre.
Me marcaste, como si fuera tinta gris. En los días nublados, apareces, como una incógnita que nunca tuvo fin. Me hiciste daño, pero ahora duele menos y lo entiendo… te conocí para conocerme a mi. Despedirme de ti me costó bastante. Pero despedirme de esa versión mía que solo conocía contigo… me costó mucho más. Y es que en el fondo uno siempre sabe cuando tiene que irse, cuando deja de funcionar, pero da miedo. Como dice una canción que escuché: “Hay tantos con quien estar, pero no con quien ser”. Y siempre a todos nos asusta un poco el no encontrar un rincón en donde encajar, en no encontrar con quien lucir despeinada, despreocupada, triste, con miedo, con quien ser como cuando nadie te mira. En el fondo muchos se quedan por miedo, no por amor.
Y si ese fue el final de todo, entonces que así sea. Me dolió con toda el alma, pero soy creyente de la filosofía…
De los “nuevos comienzos!”